LAS RUTAS TURÍSTICAS COMO HERRAMIENTAS PARA LA PUESTA EN VALOR DEL PATRIMONIO ASOCIADO, COHESIÓN SOCIAL Y DINAMIZACIÓN ECONÓMICA

En los últimos años asistimos a la propagación de rutas e itinerarios turísticos por todos los rincones del planeta (Briedenhann y Wikens, 2003; Denstadli, y Jacobsen, 2010; López-Guzmán y Sánchez, 2008; Rengifo, 2006). En su diversidad, estos productos coinciden en poner en el mercado un territorio que, por sus características y valores singulares, pretenden atraer la visita de consumidores potenciales.

En la actualidad el senderismo como actividad puede actuar sobre la competitividad de los destinos turísticos ofreciendo un valor añadido sobre la oferta turística actual, generando beneficios ambientales, culturales, sociales, de salud y económicos. Así pues, las rutas turísticas ofrecen la oportunidad de diversificación de los destinos turísticos al comercializarse un territorio completo que, bajo un denominador común, conducen a los/as visitantes siguiendo un recorrido definido y delimitado a fin de generar una aproximación sobre la historia cultural y los valores ambientales del entorno. Para generar un grado de competitividad elevado es fundamental actuar en dos factores claves: el adecuado aprovechamiento de los recursos locales, y la comprensión del turismo como una actividad experiencial y vivencial (Hassan, 2000).

En este sentido es primordial la adopción de una visión y reconocimiento del patrimonio histórico, cultural y natural como un recurso turístico, así como su puesta en valor como motor de desarrollo sostenible. Por ello, la reutilización turística de vías pecuarias y caminos históricos, así como todos los elementos de valor patrimonial asociados y ligados a estas vías, es esencial.

Madrelagua. Foto: Elaboración propia, 2020.

Además, con la generación de rutas turísticas no solo se logra la puesta en valor de todos los elementos patrimoniales vinculados a un sendero, y a la propia vía pecuaria, senda, sendero o camino, sino que también permite lograr la diversificación de los núcleos poblacionales vinculados a ella, fortaleciendo la identidad y arraigo a un lugar determinado, asegurando el desarrollo y cohesión de la comunidad o sociedad vinculada a ella. Este tipo de experiencias permiten tener incidencia directa en la diversificación de la economía local por la que transita estas rutas, potenciando los recursos económicos y la posibilidad de potenciar la generación de empleo.

Dado el contexto actual de pandemia global COVID-19, los productos turísticos relacionados con la naturaleza y la cultura representan una oportunidad. Los entornos rurales ofrecen alternativa al turismo tradicional de aglomeraciones y actividades multitudinarias. Muestra de ello son los datos ofrecidos en el Informe DNA Turismo y Ocio, donde se destaca que las actividades y experiencias que surtirán efecto llamada y pronta recuperación son las actividades asociadas al turismo rural y natural, al prestar servicios en espacios abiertos y en la naturaleza. Como consecuencia de ello, las actividades de turismo activo y en la naturaleza van a ser beneficiados de este efecto llamada y, por tanto, los ámbitos de influencia por donde transcurran estas rutas turísticas se verán revertidos positivamente, lo cual supone un retorno positivo.

Cultivos en Bancales Madrelagua. Foto: Elaboración propia, 2020.

En respuesta a ello, la Consejería de Turismo, Industria y Comercio del Gobierno de Canarias, en el pasado mes de septiembre convocó subvenciones destinadas a revitalizar, modernizar y apoyar la actividad turística de la Comunidad Autónoma de Canarias. En esta convocatoria, una de las líneas de actuación subvencionables se centraba en el “Apoyo a la creación, desarrollo y comercialización de productos y servicios turísticos”. En este sentido, las Rutas son consideradas como un producto turístico que posibilita experiencias turísticas vertebradas en torno a los recursos naturales y culturales existentes, a fin de aportar un valor añadido a la experiencia turística de calidad ligada a nuestra cultura e identidad canaria.

Con la participación de nuestro estudio de arquitectura en el asesoramiento y preparación de esta convocatoria para algunos de los ayuntamientos canarios, así como con el desarrollo de proyectos específicos de acondicionamiento y puesta en valor del patrimonio caminero en nuestras islas, contribuimos con nuestro trabajo a la recuperación de caminos, vías pecuarias, sendas y senderos, así como a sus elementos patrimoniales asociados. Con ello, venimos contribuyendo a la creación de Rutas Turísticas, así como al desarrollo y comercialización del producto turístico sostenible en cuestión, fomentando el trabajo colaborativo en red de los distintos agentes sociales, y la colaboración entre las administraciones públicas locales así como la colaboración público-privada.

Vistas de la Vega de San Lorenzo, La Suerte y Tamaraceite desde La Montaña de San Gregorio donde transcurre el Camino Real de Teror a Gáldar. Foto: Elaboración propia, 2020.

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